El violentómetro laboral es una herramienta que nos ayuda a identificar en qué nivel está una situación de violencia en el trabajo, desde conductas muy sutiles hasta acciones que ya requieren intervención urgente. Sirve para que no normalicemos lo incómodo y sepamos exactamente qué hacer en cada nivel.
La idea es simple: mientras más sube el nivel, más firme debe ser tu acción. En los primeros niveles, el objetivo es poner límites y registrar lo que ocurre. En niveles medios, ya hablamos de buscar apoyo, reportar y no enfrentar la situación solo. Y en los niveles altos, lo prioritario es la seguridad: detener la conducta, activar los protocolos de la empresa y, si es necesario, levantar una denuncia formal.
Usarlo no es para señalar culpables, sino para darte claridad: saber cuándo algo ya no es ‘una mala broma’ y en qué momento debes actuar, pedir ayuda o denunciar. El violentómetro te da un mapa para no quedarte paralizado y para protegerte a ti y a tu equipo.
¿QUÉ HACER SI ERES VÍCTIMA DE VIOLENCIA LABORAL?
1 No minimices lo que sientes
Si algo te incomoda, te lastima o te hace sentir inseguro/a, ya es una señal. La violencia laboral puede empezar con comentarios, burlas o actitudes que parecen “pequeñas”.
2 Registra todo lo que ocurra
Lleva un registro privado con fechas, horas, lugares, personas involucradas y lo que pasó.
3 Pon un límite claro
Si es seguro hacerlo, expresa con firmeza que esa conducta no es adecuada:
“Prefiero que no me hables de esa manera.”
“No estoy de acuerdo con ese comentario.”
4 Busca apoyo dentro del trabajo
Acércate a un compañero de confianza, a tu supervisor directo o a Recursos Humanos.
No tienes que manejarlo solo/a. Las empresas tienen la obligación de escuchar, registrar y actuar.
5 Utiliza los canales formales de denuncia
Si la agresión continúa o es grave, acércate a:
- Recursos Humanos
- Comité o área de ética
- Protocolo interno de violencia laboral
- Línea de denuncias anónimas (si existe)
- Estos canales existen para protegerte.
6 Cuida tu salud emocional
La violencia impacta en la mente y el cuerpo. Busca ayuda profesional si lo necesitas: psicología, consejería o apoyo externo.
7 Evita confrontaciones riesgosas
No enfrentes directamente a un agresor si crees que puede reaccionar de forma violenta o vengativa. Tu seguridad va primero.
8 Identifica si ya es un riesgo mayor
Busca apoyo urgente si hay:
- Amenazas
- Hostigamiento sexual
- Intimidación
- Presiones indebidas
- Agresiones físicas
- No es exageración: es proteger tu integridad.
9 Infórmate sobre tus derechos
Conocer lo que dice la ley y los protocolos internos te da claridad y poder para actuar.
10 No te culpes
La violencia nunca es responsabilidad de la víctima. Pedir ayuda es un acto de valentía, no una debilidad.
¿Qué hacer si eres testigo de violencia laboral?
1. No normalices la situación
Si ves gritos, humillaciones, burlas, intimidación o cualquier trato que haga sentir mal a alguien, no lo ignores. La violencia también crece cuando los demás callan.
2. Acércate a la persona afectada
Pregunta con empatía:“¿Estás bien? ¿Quieres hablar?”
A veces una palabra de apoyo hace una gran diferencia. No juzgues ni le restes importancia.
3. Documenta lo ocurrido
Si es seguro hacerlo, registra lo que viste: qué pasó, cuándo, dónde y quiénes estaban presentes. Esto puede ayudar muchísimo si la persona decide denunciar.
4. Reporta la situación por los canales adecuados
Si la violencia continúa o es grave, informa a:
- Recursos Humanos
- Supervisores
- Comité de ética
- Línea de denuncia interna
No necesitas enfrentarte directamente al agresor. Reportar es proteger a tu colega y al ambiente laboral.
5. Promueve un ambiente seguro
Da ejemplo de respeto y límites sanos. Hablar, validar y acompañar ayuda a que otros también se atrevan a alzar la voz. La violencia laboral se previene entre todos.
